
Un tatuaje con el escudo del Real Madrid, su equipo favorito, parece haber bastado para que la Administración de Donald Trump decidiera que el futbolista profesional venezolano Jerce Reyes Barrios, de 36 años, era un peligroso terrorista miembro de la banda delictiva Tren de Aragua. El entrenador de fútbol infantil fue expulsado a El Salvador en uno de los vuelos que el pasado sábado deportó a más de 200 venezolanos a los que se había aplicado una ley de guerra de hace tres siglos para negarles un proceso legal.
Por El País
Así lo denuncia su abogada, Linette Tobin, en un escrito presentado al juez James Boasberg, del distrito de Washington. Este magistrado ordenó el sábado paralizar esas deportaciones y que, si los vuelos ya habían despegado, dieran la vuelta. Pero los aviones no regresaron. El Gobierno de EE UU alega que para cuando el juez emitió su dictamen las aeronaves ya sobrevolaban aguas internacionales y habían quedado fuera de su jurisdicción.
Según explica Tobin, Reyes Barrios había entrado legalmente en Estados Unidos en septiembre del año pasado. Futbolista de profesión, había participado en dos protestas contra el régimen de Nicolás Maduro en febrero y marzo de 2024. En la segunda fue detenido y torturado en un edificio clandestino donde se le sometió a electrochoques y ahogamiento, junto a otros asistentes a las protestas.
“Poco después de aquella detención, huyó de Venezuela hacia Estados Unidos”, cuenta la declaración de la abogada. El deportista cruzó la frontera sur estadounidense de manera legal, tras haber solicitado y obtenido una cita a través de la aplicación CBP One, de la Patrulla de Control de Aduanas y Fronteras, para tramitar su caso. Quedó bajo custodia de las autoridades estadounidense en el centro de detención de Otay Mesa, en San Diego (California).
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